miércoles, 8 de agosto de 2012

Sobre el libro de historia del Rivera versus Asimov

Para mí el proceso de estudio ideal, al menos en una materia como historia, consiste en lo siguiente:
- Una primera lectura "de reconocimiento", para hacerme una idea general de qué va el tema.
- Una 2ª lectura intensiva, subrayando.
- Hago un resumen. Básicamente consiste en coger cada párrafo, comprenderlo, y escribirlo de nuevo con mis propias palabras algo comprimido.
- Recopilo y creo materiales complementarios. Veo documentales, leo novelas ambientadas, busco artículos relacionados, contrasto con wikipedia, hago lineas de tiempo, de sucesión, resalto información poco clara, etc.
- Hago un esquema detallado, que contiene toda la información.
- De él saco un "hiperesquema". Contiene únicamente las palabras clave, una especie de lista  o guión de todo lo que hay que desarrollar en ese tema.
- Por último queda memorizar el hiperesquema.

Machaco la información una y otra vez hasta quedarme con el jugo. Mi forma de estudiar es como destilar licor; partiendo de la información en bruto la voy condensando y depurando hasta tener una lista concentrada de palabras clave. con memorizar sólo esa lista, el esqueleto de la información, ya soy capaz de expandir casi todo.

Por eso todavía recuerdo con horror el libro de historia del Rivera, que tuve en 2º de Bachiller. He aquí una muestra:

Como véis se trata de un esquema. La información ya está condensada e incluso viene ya subrayado y con negritas (en enorme exceso), con lo que queda automáticamente descartado subrayar, resumir, esquematizar y cualquier otra cosa que no sea memorizarlo y recitarlo en el examen palabra por palabra como un loro.

Por eso al empezar con Asimov me daban ganas de llorar. Más de una vez he parado y me he dicho a mi mismo "quién diría que iba a disfrutar estudiando historia". Es el extremo opuesto, Asimov narra la historia con una claridad formidable.
A menudo hace comentarios que dan personalidad a los pueblos y personajes, ayudando a fijarlos. Por ejemplo:
-Brásidas, un espartano muy poco espartano, pues era vivaz, elocuente, inteligente y encantador.
- Nicias Era sencillamente el peor hombre que se pudiera elegir, mediocre, indeciso, supersticioso y no muy inteligente. (Era un ateniense tan poco ateniense como Brásidas había sido un espartano muy poco espartano.)
No se limita a describir una sucesión de hechos, batallas y fechas, te cuenta la historia y los pueblos y personajes son los protagonistas.

También mete pequeñas valoraciones que enriquecen la historia de lo que pasó:
- Si Jerjes no hubiera tenido que enfrentarse con un Egipto en rebelión en un mal momento y hubiese podido atacar antes a Grecia, anteriormente al descubrimiento de las minas de plata y la construcción de los trirremes atenienses, la historia del mundo habría sido en un todo diferente.
Y tampoco duda en hacer una pausa, de cuando en cuando, para explicar anécdotas y curiosidades, como los orígenes de palabas que he ido poniendo aquí, que si bien técnicamente son paja prescindible, enriquecen la experiencia y son precisamente lo que hace que se le coja el gusto a lo que estás estudiando.
- Sófocles Permaneció activo hasta el fin de su vida, pues al acercarse a los noventa años, su hijo trató de que los tribunales lo declarasen incompetente para manejar sus propios asuntos. En su defensa, Sófocles leyó, en audiencia pública, pasajes de Edipo en Colona, la obra en la que se hallaba trabajando en ese momento. Ganó fácilmente el juicio.
Además suele "anclar" la información relacionándola con hechos anteriores y posteriores, para ayudar a ubicarla y que no se pierda el hilo:
- Pasaron los montículos, que eran todo lo que quedaba de Nínive, antaño orgullosa capital del que fuera otrora el poderoso Imperio Asirio. Sólo hacía dos siglos que Asiria había sido destruida, pero la tarea de destrucción había sido tan completa que su recuerdo parecía haber desaparecido de la mente de los hombres, y los Diez Mil tuvieron que preguntar qué ruinas eran ésas que se elevaban tan tristemente junto a su ruta.
- volvió por el Helesponto, Tracia y Tesalia, la vieja ruta de Jerjes de un siglo antes.
Considero el libro del Rivera el ejemplo perfecto de cómo conseguir que alguien coja asco a la historia, y a estudiar. Que conste que no lo digo por mí, no culpo a mis profesores de mi "fracaso" como estudiante (tenía demasiados altibajos emocionales como para por centrarme en los estudios). Pero sólo de pensar cómo de diferentes podrían haber sido las cosas si hubiera tenido mejor motivación...

Lo único que puedo decir en su defensa es que reconozco que mi método quizá no sea válido para todo el mundo (Conocí a alguien cuya forma de estudiar historia consistía en leer el libro de texto una y otra vez... ). Quizá haya gente a quien trabajar la información le suponga un enorme esfuerzo y en cambio memorizar le resulte fácil. Quizá para ellos recibir directamente los esquemas a memorizar les facilite las cosas. Aunque en ese caso imponer un único método a todos no parece nada justo.




Hoy alguien me ha contado cómo se organizaba su profesor de historia.
No usaban libro de texto. A principio de curso les daba una guía de esquemas/apuntes que eran lo mínimo para aprobar el examen. Para tener más nota había que aportar información extra. Para ello les daba títulos de libros de historia (ensayo y narración) que podían consultar (de escritores de verdad) y en clase les ponía documentales y películas y explicaba cada tema.

Me ha dado envidida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario